Palabras de Amor: siglo XX, busqueda sin final

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Simone de Beauvoir (V)

Notapor Carmen el 14 Mar 2010, 18:12

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..Pero la correspondencia continúa en el mismo tono amoroso. Un día le habla de Bost, de quien dice que le ha dejado después de volver de Nueva York, pero que continúan siendo grandes amigos. En la misma carta le vuelve a escribir sobre Sartre esta vez de una manera más explícita: “Por ti yo podría renunciar a mucho más que a un hombre joven y encantador, podría renunciar a la mayoría de las cosas; en cambio, yo no sería la Simone que te gusta si pudiera renunciar a mi vida con Sartre, sería una criatura sucia, una traidora, una egoísta. Esto quiero que lo sepas, sea lo que sea lo que decidas para el futuro: no es por falta de amor por lo que no puedo vivir contigo”. Tras decirle que las separaciones son mucho más duras para ella, continúa: “Lo que también debes saber, por pretencioso que pueda parecer por mi parte, es hasta qué punto Sartre me necesita. Exteriormente está muy aislado, interiormente muy atormentado, muy desorientado, y yo soy su única amiga verdadera, la única que le comprende totalmente, que le ayuda, que trabaja con él, que le aporta paz y equilibrio. Desde hace casi veinte años él lo ha hecho todo por mí, me ha ayudado a vivir, a encontrarme a mí misma, ha sacrificado por mí montones de cosas. Ahora, desde hace cuatro o cinco años, es el momento en que yo estoy en condiciones de devolverle lo que él ha hecho por mí, de ayudarle a él, cuando tanto me ha ayudado él a mí. Jamás podré abandonarle”. Le explica que podrá dejarle temporadas más o menos largas, pero que no puede comprometer su vida entera con otra persona. Lo suaviza diciendo que si le pierde, si pierde su amor, será para ella como morir.

..¿Creía Simone realmente que Sartre había hecho tanto por ella o era consciente de su autoengaño? ¿O era la manera de justificar ante el que llamaba el amor de su vida -y ante sí misma- el no dar el paso de dejar todo por él? “Todo” no era sólo Sartre, era París, sus numerosas amistades, su trabajo, el ser quien era en Francia, la existencialista famosa, la escritora, la eterna compañera de Jean-Paul Sartre. Y la ciudad que tanto ama, para ella, el centro del mundo.

..Simone tiene miedo de perder a Algren, la mayor pasión de su vida, y de nuevo ante un cambio de planes por parte de Sartre (requerido por Vannetti, deja colgada a Simone, que había vuelto por él de América) envía un telegrama a Algren, preguntándole si puede volver a Chicago. La respuesta de él le heló la sangre: “No, demasiado trabajo”.

..Un tiempo después Nelson le escribe diciéndole que se encuentra muy solo, que ella tiene a Sartre y su intensa vida social en París, pero que él está cansado de estar siempre solo. No creía ser capaz de amar a nadie como a ella, pero “los abrazos no son cálidos si están al otro lado del océano”. Le dice que espera encontrar a una mujer y casarse con ella. Ella le contesta comprensiva, pero también le replica: “¿Cómo creer que mis abrazos te parecen fríos cuando mi corazón arde? Pero la verdad es que sí, que los abrazos lejanos son fríos”. Y, lúcida, concluye: “He perdido la arrogancia de la felicidad”.

..En la primavera de 1949 Algren fue por fin a a París. Simone estaba radiante. Quería presentarlo a todos sus amigos, enseñárselo todo. Un poco antes se había publicado El segundo sexo, que supuso un escándalo en toda regla. Beauvoir había dejado de frecuentar los cafés que tanto le gustaban porque se sentía observada, perseguida incluso. Con Nelson nada le importaba. Unos meses antes ella había dejado la costumbre de vivir en hoteles que tenía todo el clan y había comprado un pequeño apartamento en la rue de la Bûcherie, una pequeña calle del barrio latino, entonces frecuentada por árabes. Allí fue feliz con su amor americano. Luego viajaron por Italia, Argelia, Túnez, Marruecos. Antes de partir Nelson le dijo: “Nunca había sido tan feliz, nunca había amado tanto”. Para que su felicidad fuera total, en una escala del vuelo hacia Estados Unidos se enteró de que le habían dado el premio Pulitzer por su libro El hombre del brazo de oro.

..Simone prepara cuidadosamente el siguiente encuentro. Habían decidido pasar juntos el siguiente otoño, en una casa que Algren pensaba alquilar junto al lago Michigan. Pero en enero ella le escribe, de nuevo para amoldarse a los planes de Sartre, pidiéndole si podía ir antes. En Túnez él le había dicho que quería que volviera a Wabansia -la calle del barrio polaco donde él vivía en una casa muy pobre que no tenía ni baño ni frigorífico pero donde Simone había sido tan feliz- “pero no muy pronto”. La carta es muy expresiva: “Nelson, ahora debo abordar una cuestión que me da vueltas en a cabeza desde hace días, dudando de si te molestaría, temiendo tu respuesta que puede o no asegurar mi felicidad...la cuestión es que Sartre se ve obligado a irse tres meses este verano, no más tarde de junio. Él me ruega, muy insistentemente, que me vaya al mismo tiempo que él y no esperar a su vuelta; una separación tan larga no sería amistosa. Cierto, él no tiene ningún derecho de pedirte nada, pero comprende mi situación: puesto que he decidido no romper, ni siquiera en nombre del amor, la larga amistad que me liga a él, sería estúpido y desconsiderado no actuar como una verdadera amiga. Hasta ahora tú y yo habíamos decidido estar juntos sin contar con él, pero es la primera vez que expresa un deseo al respecto. Créeme Nelson, si te digo que es importante para él, hasta el punto de serlo también para mí”. Y termina con un ruego: “Por favor Nelson, no rehúses si lo puedes evitar. Y en todo caso no te enfades. Recuerda nuestro amor, acuérdate de mí”.

..Nelson aceptó, pero no es difícil imaginar sus sentimientos. La estatura de Sartre era mínima, pero su sombra parecía ser muy alargada.

..Cuando Beauvoir llegó, Nelson la recibió con indiferencia. Le dijo que estaba harto de mujeres, pero que aún así quizá volviese a casarse con su ex mujer, que se lo había propuesto. Le anuncia brutalmente que ha dejado de amarla. Se siente perdida. En la calle hacía un calor espantoso y Simone está triste y sola. Podría haberse vuelto a Francia, pero eso habría sido renunciar a Algren. Piensa que cuando se vayan a la casita junto al lago Michigan las cosas podrán mejorar. Para animarse le escribe a Sartre: “La novedad y el idilio, y la felicidad de mi vida, están con usted, mi pequeño compañero de veinte años”.

.. ¿Por qué una mujer independiente y libre aceptaba tal desprecio? “Estúpida y tonta te amo más que a mi vida”, le había escrito un poco antes. “Me has dado la felicidad y amor, juventud y vida. Para agradecértelo suficientemente tendría que ser feliz, amante, bella, joven y vivir durante diez mil años”.

..Tras un verano espantoso vuelve a París, pensando que no se volverán a ver. Pero al día siguiente le escribe: “No estoy triste, más bien abatida, fuera de mí misma, incapaz de creer verdaderamente que desde ahora estarás lejos, tan lejos, tú que estabas tan próximo”. Y le ruega: “Antes de terminar quiero decirte sólo dos cosas, después no diré nada más, te lo prometo. La primera es mi esperanza de volver a verte un día. Lo deseo, lo necesito. Sin embargo, acuérdate, te lo ruego, que nunca te lo pediré. No por orgullo, que contigo no tengo, lo sabes, sino porque nuestro reencuentro no tendría sentido más que si tú lo deseas. Yo esperaré. Cuando lo desees, dímelo. No pensaré que de nuevo me amas, ni siquiera que quieres acostarte conmigo,no estaremos obligados a estar juntos mucho tiempo, sólo cuando tú tengas ganas. Quiero que sepas que yo lo desearé siempre que me lo pidas.

..“No puedo creer que no nos vayamos a ver más. He perdido tu amor, eso ha sido y es doloroso, pero a ti no quiero perderte. -Y termina: Déjame, como antes, déjame ser, sólo en mi corazón, tu Simone”.
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Simone de Beauvoir (VI)

Notapor Carmen el 14 Mar 2010, 18:21

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..Durante ese año y el siguiente sigue escribiéndole cartas amorosas, cada cuatro días. Él responde de vez en cuando, le manda paquetes por Navidad. Deciden verse en el verano de 1951. Algren iba a casarse con Amanda, su ex mujer. Será en otoño la última vez que Simone esté en la casita del lago Michigan. “Me paseo por la playa durante los últimos días de octubre, entre dunas polvorientas de oro, y las aguas de un azul cambiante, pienso que nunca más las veré, ni la casa, ni el lago, ni esta arena donde picotean pequeños pájaros blancos”. El último día Simone le dice que estaba contenta de haber estado juntos y que hayan quedado como amigos. Nelson responde brutalmente: “No es amistad. Nunca podré darte nada que no sea amor”. Beauvoir podía haberlo interpretado como lo que era, la dificultad de una amistad cuando se había deseado algo diferente, pero la respuesta le hace poner todo en cuestión: “Si el amor existía aún, ¿por qué este definitivo adiós?”, se pregunta. Todo lo que le había ocurrido se le viene encima, su fracaso se le hace intolerable. Desde el hotel en Nueva York, con los ojos empañados por las lágrimas le escribe una carta preguntándole si se había o no acabado todo. Le decía que estaba inerme, totalmente en sus manos, sin defensa alguna y que no podía siquiera soportar la idea de un nuevo rechazo. A los dos días llegó su respuesta: “Uno puede todavía tener los mismos sentimientos hacia alguien, pero no aceptar que dirijan o trastornen tu vida. Amar a una mujer que no te pertenece , que antepone a ti otras personas, otras cosas, sin que haya ni siquiera la posibilidad de que tú ocupes el primer lugar es sencillamente inaceptable. No me arrepiento de ninguno de los instantes que pasamos juntos. Pero deseo ahora otro tipo de vida, con una mujer y una casa mía... la decepción que sentí hace tres años, cuando me empecé a dar cuenta de que tu vida pertenecía a París y a Sartre, ha pasado ahora, se ha debilitado. Lo que he tratado de hacer desde entonces es retomar mi vida, apartarte de mí. Mi vida me importa mucho, no quiero que pertenezca a alguien tan lejano, a alguien a quien no ves más que unas semanas al año...”.

..Todo ha terminado, pero Simone no se resigna. Le sigue escribiendo, puntualmente, dos o tres cartas a la semana, a lo largo de 1951, de 1952. Algunas finalizan con un “siempre seré tu Simone”. En otoño de 1952 le escribe: “En sueños, una de estas últimas noches te declaraba que quería que me enterrasen con tu anillo en el dedo, lo que tengo la intención de hacer. Tu anillo en el dedo y tu rostro en mi corazón, mientras viva”.

..En 1953 Algren decide volver a París, tras un segundo matrimonio con su mujer, pero el Departamento de Estado le deniega el pasaporte por su pertenencia -o su filia- al partido Comunista. Deprimido, escribe largas cartas a Simone. En una se pregunta si habría valido la pena sacrificar todo a la escritura, recuerda la magia de su relación y le asegura que persiste en él un sentimiento único, inviolable, por ella. Sólo cuando en 1956 se publica en América la novela de Beauvoir Los mandarines, basada literalmente en su historia y en la que se transcriben palabras y situaciones suyas, se indigna y le dice a un periodista: “Una buena novelista debería tener bastante sobre lo que escribir, sin escarbar en su propio jardín. Para mí fue una de tantas relaciones y ella la ha inflado”. Cuando ve publicadas estas duras palabras le avergüenzan y escribe una larga carta a Simone, justificándose. Simone se muestra comprensiva, como hacía siempre con sus amantes.

..Algren volvió a París en 1960. Pasaron unos días felices y viajaron por Francia, España, Estambul y Grecia. Se siguen escribiendo, si bien más espaciadamente, hasta 1964. En 1965 se publicaron en América fragmentos de los diarios de Beauvoir, y eso ya hizo estallar a Algren. En una entrevista dijo: “Hacer pública una relación entre dos personas es destruirla. Lo grande del amor sexual es es que te permite convertirte en ella y a ella convertirse en ti, pero si compartes la relación con todo el mundo que puede permitirse comprar un libro, la reduces, ya no tiene sentido. Es bueno para el negocio editorial, supongo, pero desde luego uno pierde el interés por el otro”. Después escribe en varias revistas sobre ella, en la mayoría ridiculizándola. Hasta parafrasea en tono irónico, casi sarcástico, palabras suyas. Pero tenía razón en muchos de sus ataques: “Sartre y yo hemos sido más ambiciosos, hemos querido experimentar amores contingentes”, cita palabras tomadas de Beauvoir, y le responde: “Cualquiera que experimente la contingencia del amor está mal de la cabeza. ¿Cómo puede ser el amor contingente? ¿Contingente respecto a qué?... Los proxenetas son más honestos que los filósofos. La temprana determinación de madame de Beauvoir de “escribir textos expiatorios en los cuales el autor se muestra desnudo y sin excusas” lo ha utilizado con tal habilidad y rigor hasta la fecha que prácticamente todo el mundo ha sido sacrificado excepto ella”. Incluso en una revista local publica un poema que le dedica a Simone de Beauvoir “Good by lilies, hello spring”, que comienza así:

........Yo fui como Eloísa, tú fuiste Abelardo
........En estanterías de novelas que se venderán en mercadillos.
........“Elude, elude aquel plan oculto
........Y la vieja mentira de quien no es capaz de cerrar la boca.”
........Oh, acaso no fue mágico, acaso no fue trágico
........Amantes como nosotros nunca desaparecerán
........(Mientras lo cuente como no pasó).

Y termina:

........Quejosos disparates atiborrados y cubiertos bajo estiércol
........Dejadles que parloteen allá abajo, para siempre,
........Luego cerrad la puerta y subid corriendo la escalera,
........Abrid la ventana y dejad que entre el aire.
........Cada mes de abril debería enseñarnos un nuevo ritmo:
........Que diga, adiós, lilas
........Hola,
........Primavera.

..Aunque su relación terminó, y jamás volvieron a hablarse, ni hubo ya más cartas, los que les conocieron dicen que ninguno de los dos escritores pudo olvidar al otro.
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Simone de Beauvoir (VII)

Notapor Carmen el 14 Mar 2010, 18:30

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..Casi veinte años después nombraron a Algren, que ya tenía setenta y dos años, miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras y un periodista fue a entrevistarle. La entrevista se desarrollaba de una manera cordial hasta que tuvo la audacia de preguntarle por las cartas de Simone de Beauvoir, lo que hizo reaccionar de manera virulenta al escritor: “He estado en prostíbulos de todo el mundo y, en todos ellos, la mujer siempre cierra la puerta, sea en Corea o en la India. Pero esa mujer abrió la puerta de par en par y dejó entrar al público y a la prensa... No siento ninguna maldad hacia ella pero lo que hizo fue atroz”. Comentó que había guardado las 1442 páginas de cartas de amor que Beauvoir le había escrito. “No puedes comercializar la mitad y guardar la otra mitad como si fuera sagrada. ¡Hagámoslas públicas!, gritó. El periodista viendo el tono y que antes le había comentado que debía ir al médico porque sentía una cierta opresión en el pecho, decidió dar por terminada la entrevista. Al día siguiente Algren celebraba con sus amigos su reciente nombramiento con una fiesta en su casa. El primero que llegó lo encontró muerto. Había sufrido un fulminante ataque al corazón.

..Cuando al día siguiente los periódicos franceses dieron la noticia de su muerte, Poupette, la hermana de Beauvoir la llamó para saber si lo había leído. Simone estuvo muy fría, así que su hermana le preguntó asombrada: “¿No lo sientes?”, a lo que ella contestó: “¿Por qué debería sentir algo? ¿Qué sentía él por mí si escribió esas cosas horribles?. Pero su muerte le afectó profundamente.

..Simone tuvo otros amores. Probablemente Claude Lanzmann, un joven judío de veintisiete años que trabajaba en Les Temps Modernes, fue el último. Le conoció muy poco después del final con Algren, al que en agosto de 1952 le escribe: “Y bien, Nelson, me ha ocurrido la cosa más increíble: existe alguien que quiere amarme. Eso me hace sentir a medias feliz, a medias triste: feliz porque es árido vivir sin amor, triste porque yo no hubiera querido ser amada por nadie que no fueras tú”. Le dice que Lanzmann “es una especie de hijo incestuoso, más que un amante”, y que lo único que él pedía era ternura maternal. Acoge su cariño “hasta que dure”. Él no tiene dinero y Simone le invita a vivir en su casa. El bello Lanzmann -alto, moreno, ojos muy azules se quedará con ella siete años. Fue el único hombre con el que compartió casa. Con Sartre, incluso cuando viajaban, no compartían habitación en los hoteles, solían tomar habitaciones contiguas.

..Si la relación con Sartre no era más que una amitié amoureuse, o una amistad fraternal, más que un amor, poco importa. ¿Qué es la amistad sino una forma de amor? Fue el lazo más fuerte, continuo e indestructible en la vida de ambos. En ese sentido su pacto se cumplió. Un compromiso tan fuerte como el más fuerte de los matrimonios. La condescendencia de Simone con él y con lo que de manera genérica llamaba “sus mujeres” probablemente fue lo que lo hizo posible. Pero, al final de su vida, ella se sintió defraudada. Es raro que conociéndolo como le conocía, con todas sus cobardías, mentiras y que pese a tanto pacto de transparencia engañaba a unos y otros, siguiera idealizándole. Su clarividencia, su enorme perspicacia chocaba con el muro de un Sartre inexpugnable. Le defendía por todo, le toleraba todo, incluso la mala educación, la rudeza que el filósofo podía demostrar en tantas ocasiones: “Fuimos a la cama, la monté y con eso cumplí”, le escribe acerca de una de sus amantes, sin delicadeza alguna, aunque luego la llame “mi blanca flor”. Incluso en ocasiones escandaliza al poco escandalizable clan, al darse cuenta que actúa como proxeneta, presentándole a Sartre chicas jóvenes con las que él se acostaría. Sus relaciones tienen en ocasiones el olor de las aguas estancadas.

..Lo sorprendente de esta pareja son sus múltiples contradicciones. Sartre quería la verdad y la transparencia, pero miente constantemente, a unas mujeres sobre las otras. Tiene la compulsión de la conquista, de la seducción, pero de algún modo desprecia a las mujeres, con la excepción de Castor. Odia los celos, pero hace lo imposible para provocarlos. Es paternalista y machista con ellas, se dice a sí mismo que no quiere tener una familia, y tiene una, no biológica, pero más complicada y dependiente económicamente de él: Arlette -primero amante, después hija adoptiva-, Michelle, Wanda, Lena, Evelyne et tante altre. Como Beauvoir dijo en una entrevista: “Nunca perdió el deseo de tener una aventura amorosa”. Se dice totalmente libre pero toda su vida está reglamentada, hasta con quién pasa las noches: lunes y jueves con Arlette, martes y sábados con Beauvoir, miércoles con Michelle, viernes con Wanda. Lo mismo ocurría ocn los almuerzos y con las vacaciones.

..Cuando se acostaban con alumnas, primero ella, que “se las pasaba” después a él, no parecían pensar en el daño a los otros, a unas chicas apenas salidas de la adolescencia. Simone lo cita alguna vez, hablando de sus famosos “amores contingentes”: “Hay una cuestión que hemos evitado deliberadamente: ¿Cómo se siente la tercera persona con este acuerdo? Es fácil imaginarlo. Alguna de ellas intentó suicidarse.

..A veces son lúcidos respecto a ellos mismos, como Beauvoir le escribe, refiriéndose a Bianca Bienenfeld: “La culpa es nuestra, tanto mía como suya, tanto en el pasado como en el futuro, de manera absoluta, por el modo como tratamos a la gente. Me parece inaceptable que podamos haberla hecho sufrir tanto”. Y Sartre le escribe en otra ocasión sobre sí mismo: “¿Qué necesidad tenía yo de esa chica? ¿No fue sencillamente ganar de jugar al Don Juan de barrio? Y si usted me justifica excusándome en mi sensualidad, digámoslo claro, en primer lugar no tengo ninguna, y ese deseo menor a flor de piel no es una excusa aceptable...”.

..Grandeza y miseria de unos seres que se amaron. Beauvoir estaba convencida de que ella le quería más que él a ella y sin duda estaba en lo cierto: “He tenido un éxito indudable en mi vida: mi relación con Sartre -escribe en La fuerza de las cosas- durante más de treinta años, sólo una vez nos fuimos a dormir enemistados”. Él era poco dado a las declaraciones, pero dos días antes de morir la toma de la mano y le dice: “La quiero muchísimo, mi querida Castor”.

..Hay un gesto conmovedor que expresa claramente el amor de Beauvoir por su compañero de toda la vida. Sartre acaba de morir, y junto a su cabecera están sus amigos: Bost, Lanzmann, Sylvie Le Bon, Pouillon,André Gorz. Al amanecer les pide que la dejen sola con Sartre, y ellos lo hacen. Entonces, aparta la sábana que cubre el cadáver de Sartre y se tiende a su lado. Una enfermera al verla le dice: “¡No, no haga eso!”, y le explica: ”Es por la gangrena, madame”. Las llagas de Sartre estaban gaandrenadas. La enfermera le cubre con la sábana y permite a Beauvoir que se tumbe a su lado. Así permanecerá hasta que llegaron los camilleros y se lo llevaron.

..En el cementerio de Montparnasse, muy cerca de donde siempre habían vivido, Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre están enterrados, uno al lado del otro. Pero en el dedo de Simone hay un simple anillo de plata mexicana con el que pidió que la enterraran y que le puso, casi nada más conocerse, Nelson Algren, su gran amor trasatlántico.

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Carmen
 
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Dos historias más como despedida

Notapor Carmen el 31 Mar 2010, 18:48

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.....5. DOS HISTORIAS MÁS COMO DESPEDIDA

..La lectura de las cartas de amor muestra la dificultad de introducir el amor pasión dentro de una vida amorosa estable, intensa pero serena. La tarea de solucionar esta necesidad queda por hacer. Pero antes de despedirnos, vamos a contar dos historias en las que las cartas tienen también un gran protagonismo. Una es real y la otra de ficción.

..Ésta es la real. El 22 de septiembre de 2007, André Gorz y su esposa Dorine se suicidaron. En la puerta de su dormitorio habían dejado una nota: “Avisar a la policía”. Tenían ochenta y tres años y habían vivido juntos toda la vida. Gorz, nacido en Viena, de donde tuvo que huir por judío, fue un brillante intelectual; fundador de Le Nouvel Observateur y miembro del consejo de redacción de Le Temps Modernes. Lo noticia de su muerte no habría impresionado si no fuera por el libro que Gorz había publicado un año antes: Carta a D. Historia de un amor. Era una carta de amor dirigida a Dorine, su esposa; es un emocionante testimonio de un amor constante:

..Acabas de cumplir ochenta y dos:
..Has encogido seis centímetros, no pesas más de cuarenta y cinco kilos y sigues siendo bella, elegante y deseable. Hace cincuenta y ocho años que vivimos juntos y te amo más que nunca. De nuevo siento en mi pecho un vacío devorador que sólo colma el calor de tu cuerpo abrazado al mío. (…)
..El comienzo de nuestra historia fue maravilloso, casi como un flechazo. El día de nuestro encuentro estabas rodeada por tres hombre que pretendían hacerte jugar al póquer. Tenías una abundante melena rojiza, la piel nacarada y la voz aguda de las inglesas. Acababas de desembarcar de Inglaterra, y esos tres hombres intentaban en un inglés rudimentario captar tu atención. Destacabas entre todos, intraduciblemente witty, hermosa como un sueño. Cuando se cruzaron nuestras miradas, pensé: “No tengo nada que hacer con ella”. Luego supe que nuestro anfitrión te había prevenido en mi contra: “He is an Australian Jew. Totally devoid of interest”. Más tarde, me crucé contigo en la calle. Me fascinaron tus andares de bailarina. Después, una noche, por casualidad, te vi de lejos cuando salías del trabajo y bajabas por la calle. Corrí para alcanzarte. Ibas deprisa. Había nevado. La llovizna hacía que tus cabellos se ensortijaran. Con poco convicción, te propuse ir a bailar. Simplemente, contestaste sí, why not. Fue el 23 de octubre de 1947.

..La historia de André y Dorine se ensombreció por la enfermedad de ella. Pero André continuó a su lado durante años, hasta su final. Es una historia de verdadera fidelidad amorosa.

..Y ésta es la historia de ficción, tal como la contó Gabriel García Márquez en El amor en los tiempos de cólera.

..Al enviudar Fermina Daza, Florentino Ariza decidió reanudar los amores que se habían interrumpido cincuenta y un años, nueve meses y cuatro días antes, cuando Fermina lo rechazó sin apelación. Habían tenido un noviazgo meramente epistolar. Un año de enamoramiento encarnizado. “Ni el uno ni el otro tenían vida para nada distinto de pensar en el otro, para soñar con el otro, para esperar las cartas con tanta ansiedad como las contestaban. Nunca, en aquella primavera de delirio, ni en el año siguiente, tuvieron ocasión de comunicarse de viva voz. Más aún: desde que se vieron por primera vez hasta que él le reiteró su determinación medio siglo más tarde, no habían tenido nunca una oportunidad de verse a solas ni de hablar de su amor. Pero en los primeros tres meses no pasó ni un solo día sin que se escribieran y en cierta época hasta dos veces diarias”. Florentino Ariza escribía todas las noches sin piedad para consigo mismo, envenenándose letra por letra con el humo de las lámparas de aceite de corozo en la trastienda de la mercería, y sus cartas iban haciéndose más extensas y lunáticas cuanto más se esforzaba por imitar a sus poetas preferidos de la Biblioteca Popular, que ya para esa época estaba llegando a los ochenta volúmenes. Su madre, que con tanto ardor lo había incitado a solazarse en su tormento, empezó a alarmarse por su salud. “Te vas a gastar el seso -le gritaba desde el dormitorio cuando oía cantar los primeros gallos-. No hay mujer que merezca tanto. Pues no recordaba haber conocido a nadie en semejante estado de perdición. Pero él no le hacía caso”.
..Después de dos años de carteo, le pide en matrimonio. Ella se asusta, duda, pero al final le contesta: “Está bien, me caso con usted pero si me promete que no me hará comer berenjenas”. La oposición del padre de la muchacha hace que ésta termine con Florentino, y se case con un médico acomodado. Florentino, desesperado, desea hacerse un nombre y una fortuna y se marcha a trabajar a la Compañía Fluvial del Caribe, pero le sobraba tanto amor por dentro que no sabía qué hacer con él y se lo regalaba a los enamorados escribiendo para ellos cartas de amor gratuitas en el Portal de los Escribanos, lo que daba lugar a que tuviera que responder, en nombre de la chica, a la carta que la tarde anterior había escrito, en nombre del chico, con lo cual no cesaba de escribirse a sí mismo a través de otros.
..Tras la viudedad, el intento de reanudar aquellos amores zanjados medio siglo antes no resultó fácil por la oposición de Fermina. Al fin, aprovechando un viaje por el Río Grande, en uno de los barcos de Florentino, se da por vencida. Y el viaje por el río se convierte en un viaje de miel para los enamorados. Pero un asunto relativo al cólera les impide atracar, y el capitán, desconcertado, se dirige a él en busca de órdenes. Lo que Florentino le dice es chocante: le pide que suba y baje del río, sin detenerse.
.. “Fermina Daza se estremeció, porque reconoció la antigua voz iluminada por la gracia del Espíritu Santo, y miró al capitán: él era el destino.
Pero el capitán no la vio, porque estaba anonadado por el tremendo poder de inspiración de Florentino Ariza.

.. “ - ¿Lo dice en serio? -le preguntó.
.. “ - Desde que nací no he dicho una sola cosa que no sea en serio -dijo Florentino Ariza-.
.. “ El capitán miró a Fermina Daza y vio en sus pestañas los primeros destellos de una escarcha invernal. Luego miró a Florentino Ariza, su dominio invencible, su amor impávido, y lo asustó la sospecha tardía de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites.
.. “ - ¿Y hasta cuándo cree usted que podremos seguir en este ir y venir del carajo? -le prreguntó.
.. “ Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches.
.. “ -Toda la vida -dijo.”

..Es una bellísima historia de amor.
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Epílogo

Notapor Carmen el 31 Mar 2010, 18:58

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.....6. EPÍLOGO: CARTA DE DESPEDIDA

..A través de las cartas nos hemos introducido en la vida de muchos hombres y mujeres, y a través de ellos en un debate que nos ha acompañado a la humanidad desde hace miles de años, y que tiene que ver con la felicidad. En todo tiempo y lugar los humanos han tenido la experiencia del enamoramiento. Se han sentido embriagados, arrebatados, dominados por una pasión -por un padecimiento- que hace que su dicha dependa de otra persona y deseen unirse a ella. Experimentan una exaltación que transfigura la realidad, y una urgencia que les hace arriesgarlo todo, saltar por encima de todo, consumirse. Desearían mantenerse en esa situación privilegiada, convertir una fulguración en un modo de vida, porque ese sentimiento aspira a la eternidad, pero se trata de una experiencia excepcional que no casa bien con el curso no excepcional de la vida diaria. No se puede vivir en perpetuo éxtasis porque el éxtasis es, precisamente, una suspensión de la vida.

..Las historias que hemos contado muestran parte de la experiencia amorosa de la humanidad, con sus luces y sombras. Son episodios de nuestra búsqueda de modos bienaventurados de relacionarnos, y se estudian con la esperanza de que nos permitan aprender a conseguirlos, con la esperanza de que podamos aprender algo que nos permita la perpetuación de la llama imposible. El ser humano vale lo que valen sus relaciones. Por eso es tan importante conocer, ampliar y profundizar la experiencia amorosa. Por eso, a pesar de su lejanía, estos personajes debemos sentirlos cercanos, porque están peleando una batalla que también es nuestra, con sus aciertos y sus fracasos. Ponen de manifiesto uno de los desgarros que tiranizan el alma humana. Aspiramos simultáneamente a la tranquilidad y a la excitación, a la seguridad y al riesgo, a la novedad y a la repetición y aspiramos a hacer que todo esto sea compatible. No es empresa fácil. Decimos que el amor es irracional pero necesitamos vivir de acuerdo con la razón. Decimos que el amor arriesga todo a un envite y sin embargo necesitamos descansar en la seguridad de lo adquirido. Elogiamos la locura amorosa, pero necesitamos vivir cuerdamente.

..Aceptamos que la pasión rompa las normas, pero precisamos normas para convivir. Repetimos que el amor mueve el sol y las estrellas, pero no parece capaz de dirigir una convivencia feliz.. Según todos los indicios, es más fácil morir de amor que vivir de él.

..Para comprender algo tan enigmático como el amor apasionado conviene buscar su origen y su destino, es decir, el dinamismo que lo habita. Es ahí donde podremos encontrar la causa de las contradicciones que acabamos de señalar. Los humanos somos seres no definidos aún, estamos a la búsqueda de nuestra propia esencia y de nuestro propio destino, oscilando entre la grandeza y la miseria, obligados a inventar. La inteligencia funciona como una energía expansiva, creadora, buscadora de espacios nuevos. Rodeamos nuestras necesidades con múltiples significados. Comemos para nutrirnos, pero no vamos al restaurante de Ferrán Adriá a nutrirnos, sino por una mezcla de refinamiento, vanidad y bobería. Convertimos el sexo, que es una función biológica, en sexualidad, que es un ámbito simbólico, afectivo, moral, poético, creador o destructivo. El instinto sexual se sentimentaliza. Se individualiza. Lo que en un estado bruto es pulsión genérica se convierte en deseo concreto de una persona concreta. Ésta es una de las raíces del amor, que recibe en herencia el poder ciego y formidable de una energía biológica.

..Pero esta ampliación del deseo sexual no lo explica todo. Es atracción, es ímpetu, es ansiedad, pero no debemos todavía llamarlo amor, porque puede ser compulsivo, egoísta y cruel. No se cree que el amor nazca como una derivación enriquecida de la sexualidad, sino que aparece en el universo con la maternidad. El vínculo de la madre con su criatura tiene las características que nos sirven para definir el amor: es individual -es a su cría a la que se siente vinculada y no a otra-; es generoso, porque necesita de la felicidad del niño para ser feliz; también es egocéntrico, porque es su propia felicidad la que busca a través de la felicidad de otro, no se trata de un sacrificio martirial; y por último, es activo, porque su amor le impulsa a la madre a cuidad de su hijo.

..En las historias amorosas que hemos contemplado hemos visto una dependencia total respecto de la persona amada, una total necesidad de ella. ¿Pero quién ha dicho que necesitar a alguien para sobrevivir es amarlo? El drogadicto necesita la droga, a la que al mismo tiempo odia. Hemos visto enamorados y enamoradas frenéticos obsesionados por el otro, pero demasiado ocupados con su sentimiento para poder cuidarle.

..Tenemos, pues, dos raíces del amor humano que pueden darse por separado pero que estamos intentando unificar en una de las más colosales aventuras vividas por nuestra especie: el sexo y la ternura. Un deseo encaminado al placer se hibrida con un deseo dirigido a la felicidad de otra persona y a su cuidado. Sin duda, pueden existir los dos por separado. Puede haber un amor que sea puro deseo, y un amor que sea pura ternura. Pero cuando estamos hablando de la figura perfecta del amor romántico, erótico, de pareja, conyugal o como quieran llamarlo, estamos hablando de la milagrosa unión de ambos aspectos. Es la “dulce pasión” de la que hablaba Diderot.

..Pero esto no nos resuelve el problema planteado, es decir, el de hacer compatible el amor apasionado con la vida amorosa, el de la perduración de la llama imposible que decía Aleixandre. El problema surge porque convertimos en fin lo que sólo es un medio, o, para decirlo con más precisión, un inicio. El amor pasión es un estado inicial que deseamos convertir en permanente. Que algo sea “inicio” significa que tiene que permanecer, pero cambiando. Una semilla germinada es el inicio del árbol. El amor es una energía que al cambiar, permanece. Lo que ocurre con frecuencia es que el estado inicial es tan intenso, tan embriagador, que desearíamos quedarnos en él. El amor pasión es la energía amorosa en estado puro, antes de empezar a trabajar. Es cierto que en plena exaltación se encuentra dispuesto a todo, se ofrenda, se entrega, se aniquila. Los amantes son capaces de abandonar cualquier cosa, se vuelven absorbentes, porque como son capaces de prescindir de todo, salvo de su amor, exigen a la persona amada una oblación semejante. Esto supone poner entre paréntesis el resto de la realidad. Eloísa lo dice con brutalidad. Ni siquiera Dios le importa.

..¿Y no podría esa pasión convertirse en la energía para una vida amorosa en la que la intensidad sustituyera a la excitación, la serenidad a la inquietud, la confianza a la incertidumbre? Sería prolongar el amor con las obras del amor, con una “poética de la acción”. Por eso llamamos a testificar a Machado y a Neruda, para que nos enseñaran a transfigurar poéticamente las realidades cotidianas. Tenía razón Rilke al concebir el amor como como un trabajo creador. La cascada que se precipita presa abajo, acaba produciendo la electricidad con que ilumino mi mesa de trabajo. La catarata es espléndida, sobrecogedora, pero no podemos esperar que se mantenga inmóvil en esa caída detenida, feliz pero imposible.

..El amor pasión puede sufrir el complejo de Peter Pan: no quiere crecer. Es un estado inicial que carece de proyecto. Aspira a eternizarse sin hacer nada. A pesar de su aparente hiperactividad -es inquieto, nervioso, ciclotímico, agitado, insomne-, su actitud vital es pasiva o enajenada, que es otro tipo de pasividad. Por eso los enamorados se sienten esclavos y hablan tanto de que el objeto de su amor es su dueño. Un sujeto se siente estremecido sin saber por qué. No es libre de enamorarse o no enamorarse. Y, además, no quisiera hacer nada, sino estar unido al objeto de su amor. La quietud es su aspiración.

..Convertir el amor pasión en vida amorosa es convertir un estado en un proyecto. Es hacerlo “diligente”, palabra que deriva del latín dirigo, que significa “amar”. Hemos de volver al viejo Platón: “Amar es crear en la belleza”.

..Estamos, sin duda, muy lejos de la berrea del animal en celo. Pero es en este punto donde aparece con más agudeza la gravedad del problema. Lo difícil es la invención y la realización de un proyecto. Es fácil la unificación emocional, es decir, que dos personas sientan unánimes en un momento determinado el mismo sentimiento: alegría, dolor, placer, entusiasmo, amor. Lo que es difícil es unificar dos vidas, dos caracteres, dos proyectos distintos e independientes hasta ese momento, dos comportamientos. ¿Cómo hacerlo? Sin duda, aprovechando la energía del enamoramiento. Pero el enamoramiento es loco o ciego o irresponsable, luego no está capacitado para elaborar o realizar un proyecto. A lo largo de la historia se ha intentado resolver la cuestión proponiendo proyectos elaborados, casi institucionalizados: el matrimonio, por ejemplo. Pero en la actualidad no existen esos modelos. Cada cual tiene que hacérselos a medida, en una especie de bricolaje sentimental. Todo tipo de parejas, abiertas o cerradas, homo o hetero, compartidas o exclusivas, están a su disposición. No existen normas orales claras que hagan previsibles los comportamientos. La precariedad contamina todas las relaciones, provocando una desesperanza o un fácil desistimiento. La búsqueda de la realización personal sitúa en segundo plano todas las relaciones. Cunde la idea de que nada que se haga por amor debe costar trabajo, lol que es falso; o de que nada que se haga por compromiso es compatible con el amor, lo cual lleva a no comprometerse nunca. Pese a lo cual, los humanos seguimos pensando que las relaciones amorosas son el camino más seguro a la felicidad, aunque desconfiemos de alcanzarla. El siglo XX ha acuñado el eslogan sartriano “el infierno son los otros”, que lleva a vivir en soledad y a la defensiva.

..Tal vez estemos oyendo demasiadas historias de fracasos. Por eso es importante reivindicar las vidas amorosas felices. Son complejas obras de arte dignas de admiración. La pasión amorosa se prolonga en una sabiduría amorosa, encargada de convertir en vida lo que hasta ese instante era sólo sentimiento. Se trata de un saber necesario y difícil que merecería ser emprendido. Deberíamos tomarnos en serio el aprendizaje del amor. Nos serviría para aprovechar muchas oportunidades, y eludir muchas desdichas.



...................................Fin de libro “Palabras de Amor” de José Antonio Marina
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Re: Palabras de Amor: siglo XX, busqueda sin final

Notapor Guta el 16 Abr 2010, 23:56

He leído durante meses el libro, he disfrutado, sufrido cada historia de amor, cada palabra que se escribían se hacía mía en el mismo momento que la leía. Me he emocionado, sorprendido, he buscado el momento para acabar de leer cada instante de esas palabras de amor.

Gracias Carmen por el trabajo de copiar un libro aqui para que alguans pocas, muy pocas, lo hayamos leído.

Las palabras de amor seguirán vivas, de una u otra forma. Quizás alguien dentro de cien años,ponga nuestras palabras de amor en un lugar como éste, para que aquellos que las leen, disfruten como yo.

Besos
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Re: Palabras de Amor: siglo XX, busqueda sin final

Notapor espe el 17 Abr 2010, 12:13

Gracias Carmen, por el trabajo que te has tomado durante meses compartiendo estas palabras. Un disfrute, y un aprendizaje en muchas ocasiones también. Gracias!!
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Re: Palabras de Amor: siglo XX, busqueda sin final

Notapor Carmen el 01 May 2010, 18:44

Allá por el mes de febrero del año pasado surgió la idea de ir pasando al foro fragmentos de este libro y comentarlos entre todas. Los fragmentos se convirtieron finalmente en poner el libro prácticamente entero y los comentarios… pues la verdad, se fueron “difuminando”. Y aunque realmente no sé a las personas que pudo interesar su lectura me hice el propósito de más tarde o más temprano acabarlo. Y así fue, aquí está.

Yo, al igual que vosotras, he disfrutado un montón leyéndolo, he aprendido, he flipado con algunas historias que ni me habría imaginado... En fin, que ha sido un placer. Y si con su lectura habéis disfrutado también, pues misión cumplida.

Besitos y un abrazo fuerte para las dos, Guta y Espe.
;)

PD: Espe, felicidades por tus trabajos y premios.
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Re: Palabras de Amor: siglo XX, busqueda sin final

Notapor Ana el 05 May 2010, 10:04

Muy interesante, Carmen, sí señona, si te ha gustado ese libro, creo que éste que te indico puede gustarte mucho también, se llama "Historias de mujeres" de Rosa Montero, reúne las biografías de 15 mujeres muy, pero que muy interesantes... Agatha Christie, Zenobia Camprubí, Simone de Beauvoir, María Lejárraga, Gearge Sand, Frida Kahlo, Camille Claudel.... entre otras, las quince historias son sumamente interesantes, todas son mujeres fuera de lugar en la época en la que vivían, distintas épocas con un denominador común, las mujeres significaban menos que nada... pero... gustara o no, y a pesar de las dificultades que se encontraban, había grandes mujeres que se atrevían a brillar dentro de la oscuridad de un mundo de hombres...

"No olvidemos que, durante muchos siglos, las mujeres que no se adaptaban al estrecho papel de lo femenino estaban condenadas a la alienación: porque, ¿qué es en definitiva la locura, sino que tu íntimo sentido del mundo no sea aceptado por la sociedad?" - Rosa Montero

Si lo lees, espero que te guste...
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